sábado, 16 de enero de 2010

Ser íntegros en la vida cotidiana

¿Cuáles son las ventajas diarias y duraderas de la integridad y por qué debemos resaltar su influencia en una cultura aparentemente desinteresada?

Puede que nosotros digamos que practicamos la integridad. Pero la verdad es que generalmente terminamos la verdad, estirándola y torciéndola para que llene nuestras necesidades.

¿Debemos preocuparnos al respecto? Al fin y al cabo, todos lo hacen. De acuerdo con casi cualquier encuesta o reporte, hemos llegado a ser ; nos hemos convertido en ¡El País de Pinocho!

¿Cómo es que hemos llegado a manejar la verdad de una manera tan ligera? ¿Cuáles opciones tenemos en este asunto? ¿Cuáles son las ventajas diarias y duraderas de la integridad y por qué debemos resaltar su influencia en una cultura aparentemente desinteresada?

Te compartimos 14 estrategias para volver a ser íntegros en la vida cotidiana:

1.- Entender el poder de las palabras.
Debe servir para recordarnos que por más perfecta que sea nuestra capacidad de comprensión, nuestra manera de expresar la verdad jamás será perfecta.

2.- Si hay un problema, dígalo.
Tenemos que aceptar la responsabilidad de decirnos a nosotros mismos la verdad cuando veamos un problema.

3.- Si no hay problema, dígalo.
También hay algunos que quieren ver problemas donde no los hay. Es muy importante que quienes no ven ningún problema, lo digan.

4.- Aclarar, no apaciguar.
Es mucho mejor enfrentar el presente, aclarar lo que haya de aclarar y dar estímulo para el logro de ese fin.

5.- Aclarar, no hacer quedar mal a los demás.
La situación sólo se clarifica cuando los que son responsables de hechos negativos son confrontados individualmente con su responsabilidad, independientemente de cómo hayan actuado los demás.

6.- Dar el reconocimiento debido a quien se lo merece.
En cualquier caso, esta estrategia en cuanto a la verdad le hará a usted algún bien. Hace falta disciplina para dar el reconocimiento debido a quien se lo merece.

7.- Corregir lo que haya que corregir.
Recuerde esto: una vez que usted comience a dar corrección a los demás, mejor será que esté preparado para recibirla también.

8.- Sea sincero con el origen de su problema.
Esto significa, la mayoría de las veces, que tenemos que ser sinceros con nosotros mismos. En otros casos, significa que tenemos que hablar con franqueza a quienes nos crean problemas.

9.- Reconozca el origen de los éxitos.
Cualquiera sea el caso, permita que los demás sepan quienes fueron las personas que le brindaron la ayuda.

10.- Tacto no es lo mismo que mentiritas blancas.
¿De qué manera hace usted saber a una persona que no está de acuerdo con ella sin herir sus sentimientos? A veces nos quedamos callados y otras veces pasar por alto un desacuerdo, recurriendo evasivas verbales.

11.- La verdad no es lo mismo que un ataque total.
Es claro que la meta de estas últimas palabras es curar, no atacar. Y recuerde esto por favor: las palabras dirigidas a curar no son sólo asunto del consultorio médico.

12.- Sea específico en lo negativo.
Cada vez que ofrezcamos corrección a alguien, es fundamental que seamos específicos en cuanto a lo que queremos que se corrija. Es por ello que esta táctica es un componente crucial de su estrategia al poner en práctica el imperio de la verdad propuesto en este libro.

13.- Acentuar lo positivo.
No espere que ocurra un desastre para ofrecer una verdad positiva relevante a las circunstancias y a las personas de su entorno.

14.- La verdad es una práctica y un principio.
Practicar la verdad es una disciplina y, como tantas otras disciplinas requiere planificación.

¿Y ahora, qué?
Esperamos que, gracias al estudio de estas catorce estrategias, usted se dé cuenta de que el decir la verdad no sólo es importante en principio, sino también posible y crucial de poner en práctica. No siempre será fácil o sin un costo, pero el decir la verdad es lo correcto.

Los verdaderos héroes de hoy son los que se han consagrado a poner de nuevo en vigencia la verdad en su vida diaria. Son las personas que dirán la verdad en cuanto a sus propios errores, a sus colegas de trabajo y a sus hijos.

Son las personas que ofrecerán corrección a los demás, no por herirlos, sino para que comiencen a andar en integridad. Son los individuos comunes que se han propuesto hacer volver la honestidad a la vida diaria y a los lugares de trabajo. Son las personas que insisten en confrontar la ética situacional para que la verdad pueda de nuevo ser el estándar habitual.

Tal vez usted sea una de esas personas. La clave aquí, por supuesto, es que comience a poner en práctica el decir y el escuchar la verdad. Para ello, puede utilizar las estrategias antes mencionadas.

Este artículo ha sido tomado del libro:

El país de Pinocho
por Devlin Donaldson y Steve Wamberg

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