jueves, 27 de mayo de 2010

El amor de una Madre: Feliz día Mamá


Todos gozamos del don maravilloso de la vida que Dios nos ha dado gracias a su inmenso amor y plan perfecto, pero tenemos que recordar que gran parte de este plan necesito del sacrificio y amor puro y desinteresado de una mujer. La Madre es ese ser que lo entrega todo por amor, por su hogar, por sus hijos y esposo.


Ella es la primera que llora de alegría al saber que tu vendrías a este mundo, te cuido y protegió dentro de su vientre cuando te formabas dentro de su cuerpo, ella es quien se desvelaba todas las noches por ti, solo para cantarte una canción o leerte un cuento, ella es quien oraba por ti siempre antes que nacieras y cuidaba sus comida por tu bienestar, fue la primera en abrazarte y mimarte cuando tu naciste.

Ella es quien nos crio cuando éramos pequeños, quien nos perseguía por la casa para darnos de comer o bañarnos, quien nos enseño a caminar cuando solo gateabas, nos enseñaba de las cosas aunque tuviera que repetírnosla 100 veces, nunca se enojaba mas sonreía cada vez que lo repetía, fue nuestra mejor amiga y apoyo, hacia de doctora cuando nos lastimábamos y de superman cuando trabajaba y tenía tiempo para estar con nosotros. 

Una madre está dispuesta a quitarse el bocado de la boca por dárselo a su hijo, una madre está dispuesta a cubrir a su hijo del frío aún cuando ella se esté muriendo de frío, una madre está dispuesta a correr kilómetros completos para llevar a su hijo a un hospital.

El amor de la madre es el que más se asemeja al amor de Dios, cuando recordamos la carta de corintios, “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” 1 Corintios 13:4-7. 

Cuantas veces puedo ver reflejada a mi madre en esas palabras. Cuando pienso en el amor bondadoso que siempre me dio, lleno de ternura y cariño, cuantas veces permaneció paciente ante mis travesuras, y cuando pensaba que se enojaba conmigo porque me regañaba ella solo me decía, “como voy enojarme contigo si te amo con todo mi corazón”, me crio prácticamente sola, entrego su vida y cuerpo por mi bienestar, superamos juntos la enfermedad de mi papa, le doy miles de gracias a Dios por darme la mujer que me dio por mama. La amo con todo mi corazón.

¿Cuántas lagrimas? No le hemos causado a nuestras madres con nuestros actos, mas su amor por nosotros siempre prevalece porque somos parte de su ser, ella siempre estará para nosotros estés donde estés. 

Ahora que tu madre está contigo cuídala, mímala se su bastón y fortaleza como ella lo fue contigo, no desesperes si ha perdido su lucidez, los años cansan y los trabajos que ha tenido que ejercer por ti han sido agotadores. Amala con todo tu corazón y respétala siempre. Procura que tus pensamientos y acciones produzcan en ella, alegría, amor y felicidad.

Con amor para ti mama.

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