martes, 27 de julio de 2010

La obediencia en la dirección de la alabanza

La alabanza y la adoración comienza en primer lugar en la obediencia y sometimiento a la palabra de Dios en nuestra vida diaria, el dirigir a una congregación a adorar a Dios, es una responsabilidad grande que demanda de nosotros una vida congruente de lo que decimos y hacemos.

En muchas ocasiones el domingo cantamos, gritamos, levantamos nuestras manos y dirigimos a la gente a alabar a Dios y llegado el Lunes empezamos a ser otros y a vivir sin comunión con Dios, te animo a que pruebes vivir en comunión con Dios toda la semana, te darás cuenta que tu alabanza y adoración será muy diferente el domingo porque “La verdad enseñada debe tener el respaldo de la vida del que la enseña”.

En este articulo analizaremos algunos aspectos prácticos en la dirección de alabanza, no pretendo con esto ser absoluto, sino seguir algunos tips que en lo personal he aprendido en varios años como director de alabanza y me han dado muy buenos resultados.

Nuestro objetivo al dirigir la alabanza no es llevar a la congregación a la presencia de Dios, por varios años he escuchado que esa es la responsabilidad del director de alabanza y de los músicos, pero eso no es correcto a la luz de la Biblia, la palabra me enseña que nadie va al Padre si no es por Jesucristo (Juan 14:16) ningún ministro te podrá llevar a la presencia de Dios, lo que sucede es que cuando alabamos y adoramos su nombre, su presencia es la que desciende y habita entre nosotros (Salmo 22:3) los músicos y directores de alabanza nos encargamos de crear un ambiente, una casa, una atmósfera, una habitación agradable para que el Señor venga a habitar con nosotros, y que usted y yo podamos tocar su corazón, este es un principio que debemos entender muy bien.

Preparación antes de la dirección
A) ¿Cómo seleccionar nuestros cantos?

¿De qué manera seleccionas los cantos que dirigirás el domingo? Probablemente el mismo domingo, momentos antes de iniciar la reunión, un día antes, o ¿dejamos que en ese momento el Señor nos muestre que cantar?, quizá por el ritmo o porque este canto está de moda, por los arreglos que tiene la música, porque tal canto emociona a la congregación. Por lo general elegimos los cantos porque nos agradan a nosotros y/o a la congregación y realizamos nuestros programas pensando en nuestros gustos y probablemente no en agradar a Dios y no necesariamente está mal pero no sé si alguna vez te has preguntado ¿cuál es el canto favorito de Dios? ¿Qué canción le gusta a El que le cantes?.

Vemos un gran ejemplo en muchos pastores y predicadores que toman tiempo para buscar la dirección de Dios acerca de lo que tienen que predicar a la iglesia y se preparan; buscando que el Espíritu Santo los inspire y los guíe, mientras que nosotros los directores de alabanza en muchas ocasiones no le tomamos la importancia debida para dedicar tiempo en buscar a Dios y preguntarle: Señor ¿Qué quieres que tu iglesia te cante este domingo? ¿Qué quieres escuchar de nuestros labios? Probablemente ¿Declaraciones de guerra espiritual? O simplemente que te digamos ¡cuánto te amamos Señor Jesús! ¿cómo podremos saberlo si no le buscamos, ni pedimos la dirección del Espíritu Santo?.

Necesitamos pasar tiempo con Dios; entre más tiempo con Dios pasemos más inspirados estaremos para dirigir nuestra alabanza y adoración en la iglesia. Dejemos de cumplir solamente con una responsabilidad y de dirigir la alabanza únicamente con nuestro talento y comencemos hacerlo bajo la dirección del Espíritu Santo.

B) Tema

Una vez que el Espíritu Santo nos ha mostrado acerca de lo que la iglesia tiene que cantar ese Domingo, debemos procurar seleccionar nuestros cantos conforme al tema que El Seños nos haya dado, por ejemplo: si el Espíritu Santo te mostro que es tiempo de humillarse debes buscar cantos relacionados a eso, ya que en ocasiones iniciamos con cantos de guerra y pasamos a cantos de quebrantamiento y luego a cantos de júbilo y regresamos al quebrantamiento etc. Sin un objetivo preciso que alcanzar.

Cuando el Espíritu Santo nos muestra hacia donde quiere llevar a la congregación con nuestra alabanza y adoración empezaremos a experimentar grandes victorias. Lee (2ª Crónicas 20:18,22).

C)La mejor adoración

La mejor adoración que podemos darle al Señor como directores de alabanza es la obediencia en primer lugar, recuerda que la verdadera adoración nace de un corazón obediente y sumiso. Tenemos la responsabilidad de tocar el corazón de Dios para que su presencia descienda y se establezca entre nosotros y donde está su presencia algo sucede y cuanto más tiempo permanezcamos en su presencia cada día nos pareceremos mas a Él; ¡que privilegio tan grande tenemos de dirigir la alabanza en nuestras congregaciones, de tocar algún instrumento!! Te estás dirigiendo al Rey de Reyes y Señor de Señores y le estas invitando a que se siente en medio de tu congregación eso debe ser un verdadero honor para todos los que participamos en el ministerio de alabanza y adoración.

Pero para que su presencia manifiesta se derrame en nuestras congregaciones deben existir las condiciones propicias para ello, es como cuando llueve se conjugan una serie de factores meteorológicos como la humedad, la cantidad de nubes y el viento etc… lo que provocan la lluvia, de la misma manera se conjugan una serie de cosas que debemos llevar al altar de Dios para que su presencia se derrame, en primer lugar un corazón quebrantado delante de Él, una vida llena de pasión por su presencia, una disposición de adorarlo y sobre todo hay algo que Dios no resiste Un corazón hambriento de su presencia, cuando todo esto se conjuga en mi vida como director de alabanza ten por seguro que su presencia se derramara en tu vida y congregación y tu iglesia se llenara de su hermosa presencia.

La música es importante dentro de la iglesia pero es más importante como esta tu corazón porque la gente aplaude y reconoce el talento musical, pero Dios aplaude tu corazón, tu vida diaria, tu pasión por estar con El. Si actualmente participas en algún ministerio de alabanza y adoración recuerda que tenemos el honor de cantarle a aquel que dio su vida por nosotros y sobre nuestras manos y talentos esta el privilegio de atraer su presencia a nuestras iglesias ¡imagínate cuando le cantamos El se digna a poner sus ojos sobre nosotros para descender hasta dónde estamos y derramar su presencia en medio de la congregación! ¡Alabanza y adoración a Aquel que reina por los siglos de los siglos!

Fuente: www.reidelij2.blogspot.com

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

Bendito y alabado seas Jesucristo mi Redentor, y salvador, te amo Jesus de Nazaret, rey celestial, mi Dios de amor.

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