sábado, 31 de julio de 2010

Los líderes y la conservación de frutos

Nunca se hará suficiente énfasis en cuanto a la importancia de ayudar a los miembros a desarrollar amistades dentro de la iglesia. Cree oportunidades para fortalecer las relaciones.

Estas relaciones son el pegamento que mantienen unida a la iglesia. La amistad es la clave para retener a los miembros.

Un amigo me contó los resultados de una encuesta que realizó en su iglesia. Cuando preguntó:” ¿Por qué se unió a esta iglesia?”, el 93% de los miembros le dijeron: “Vine aquí por el pastor”.

Luego preguntó: “¿Qué sucedería si el pastor se va, usted se iría? El noventa y tres porcinito dijo: “No”. Cuando les preguntó por qué no se irían, la respuesta fue: “¡Por qué aquí tenemos amigos!”

Considere el cambió que se produjo, trasladándose el factor de dependencia del pastor a los otros miembros. Esto es normal y saludable.

Lyle Schaller realizó una investigación intensiva que muestra que mientras más amigos tiene una persona en una congregación, menos probabilidades hay que se torne inactivo o que se marche.

En contra posición, una vez leí una encuesta en la cual se les preguntó a 400 personas que se habían apartado de sus iglesias por qué lo habían hecho. Cerca del 75% de las respuestas dijeron: “Sentí que ya a nadie le importaba si estaba allí o no.”

Hay un mito que dice que uno debe conocer a todas las personas en la iglesia para sentirse parte de ella. El miembro promedio conoce a sesenta y siete personas en la congregación, ya sea que esté compuesta por 200 miembros o por 2.000.

Un miembro no necesita conocer a todos en la iglesia para sentirse parte de ella, pero si debe conocer a algunas personas.

Aunque algunas relaciones se desarrollarán espontáneamente, el factor de la amistad para asimilar a las personas es desasido crucial como para dejarlo al azar.

No se puede esperar que sencillamente los miembros se hagan de amigos en la iglesia. Esto se debe animar, se debe planear, se debe estructurar y facilitar.
Piense en términos de integración. Cree la mayor cantidad posible de oportunidades para que la gente se encuentre y se conozca.

Como hay tantas iglesias con reuniones que consisten exclusivamente de conferencias, es muy probable que los miembros entren y salgan de la iglesia durante un año sin desarrollar ninguna clase de relación.

Busque alguna actividad integradora en cada culto de la iglesia. Puede ser tan simple como decir: “Dése vuelta, preséntese a una persona y descubra algo interesante acerca de ella.”

Aunque hemos usado toda clase de actividades para construir relaciones dentro de la familia de la iglesia (cenas, deportes, noches de juegos, picnics y demás), los retiros de fin de semana han sido la herramienta más efectiva para cultivar nuevas amistades.

Considere que el tiempo que una persona pasa con los otros miembros en un retiro de cuarenta y ocho horas es superior a todo el tiempo que estarán juntos durante los domingos de todo el año.

Si usted es un fundador de la iglesia y desea que las relaciones se desarrollen rápidamente en ella, organice un retiro para todos.

Como a la mayoría de las personas les cuesta recordar los nombres, especialmente en las iglesias grades, use distintivos con los nombres todas las veces que sea posible.

No hay nada que sea más embarazoso que no conocer el nombre de una persona a la que uno ha visto por años en la iglesia.

Anime a todos sus miembros a unirse a un grupo pequeño.

Uno de los mayores temores de los miembros con respecto al crecimiento es como hacer para mantener esa sensación de compañerismo de una iglesia pequeña a medida que la misma crece.

El antídoto para este temor es desarrollar pequeños grupos dentro de la iglesia. Los grupos de afinidad pueden brindar el cuidado personal y la atención que cada miembro merece no importa cuán grande sea la iglesia.

Desarrolle una red de pequeños grupos construidos alrededor de diferentes propósitos, intereses, edades, o cualquier otra cosa. Para ser honestos, en realidad no importa qué criterio utilice para comenzar nuevos grupos, lo que importa es que los comience.

Es poco probable que muchos miembros nuevos se unan a grupos pequeños ya existentes. Los miembros nuevos se adaptan mejor a los grupos pequeños Inclusive se pueden comenzar grupos nuevos a partir de la clase para miembros. Los miembros nuevos tienen en común su calidad de nuevos.

Una de las cosas que siempre le digo al personal y a nuestros líderes laicos es la siguiente: “La iglesia siempre debe crecer para hacerse más grande y a la vez más pequeña.”

Con esto quiero decir que debe existir un equilibrio entre las celebraciones del grupo grande y las células de los grupos pequeños. Ambas son importantes para la salud de la iglesia.

Las celebraciones de grupos grandes le dan a la gente la sensación de ser parte de algo importante. Impresionan a los inconversos y animan a nuestros miembros.

Pero en la multitud no se pueden hacer pedidos personales de oración. Los grupos pequeños de afinidad, por otra parte, son perfectos para crear un sentido de intimidad y de estrecho compañerismo.

Es allí donde todos conocen su nombre. Si usted se ausenta, todos se dan cuenta.

Como en nuestra iglesia de Saddleback existió tantos años sin tener un edificio propio, hemos tenido que verdaderamente confiar en los grupos pequeños para la educación de los adultos y el compañerismo.

A pesar que ahora poseemos un predio de 30 hectáreas seguimos usando los hogares para nuestras reuniones de grupos pequeños.

Existen cuatro beneficios al usar los hogares:

- Se pueden expandir infinitamente (los hogares se encuentran en todas partes).

- No tienen límites geográficos (se puede ministrar a un área mayor).

- Son una demostración de buena mayordomía (se utilizan edificios sostenidos económicamente por otras personas dejando más dinero libre para el ministerio).

- Facilitan las relaciones personales más estrechas (las personas se sienten más relajadas en un ambiente hogareño).

Cuanto más crezca su iglesia, más importantes serán los grupos pequeños para manejar las funciones pastorales del cuidado de la gente.

Proporcionan el toque personal que toda persona necesita, especialmente en medió de una crisis. En Saddleback nos gusta decir que toda la iglesia es como un gran barco, y los grupos pequeños son los botes salvavidas.

En este artículo no hay el espacio suficiente para explicar con detalles nuestra estrategia y estructura de los grupos pequeños, por lo tanto, permítame decirle solo esto: Los grupos pequeños son la manera más efectiva de serrar la puerta de atrás de su iglesia.

Nunca nos preocupamos por perder gente que esté con un grupo pequeño. Sabemos que esas personas han sido efectivamente asimiladas.

Libro: Una iglesia con propósito.
Autor: Rick Warren
Editorial: Vida.

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