jueves, 17 de febrero de 2011

Reflexión sobre la oración del Padre Nuestro

Jesús nos enseño el Padre Nuestro para que nos relacionemos con Dios, su Padre, con un corazón semejante al suyo. Si damos a sus palabras todo el significado se convierten en una fuerza transformadora de vida. Ora con esta bella plegaria que nos enseño Jesús.




Padre nuestro, que estas en el cielo. 
¡Qué maravilloso sentir tu ternura al llamarte Padre nuestro
y saber que todas las personas somos hijas tuyas!

Santificado sea tu nombre.  
Con ardor misionero te pedimos que tu nombre de Padre sea conocido por todos; 
que demos testimonio de que somos hermanos entre nosotros.

Venga a nosotros tu reino. 
Reina en nuestra vida personal, en nuestras relaciones sociales, en nuestro país y mundo; 
ayúdanos a construir un mundo de paz, justicia y solidaridad universal.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. 
Queremos agradarte siempre como lo hizo Jesús, y serte fieles como María, 
los santos y los ángeles.

Danos hoy nuestro pan de cada día. 
Confiamos en que nos cuidas y nos das los que necesitamos; 
haznos instrumento tuyo para dar pan a quienes no tienen.

Perdona nuestras ofensas como nosotros también perdonamos a los que nos ofenden.  
Confiados en tu misericordia te pedimos perdón y que nos capacites para amar y perdonar
generosamente a nuestros hermanos.

No nos dejes caer en la tentación. 
Danos valor para no exponernos a las tentaciones y fortificarnos en tu palabra 
para superar y rechazar las que se nos presentan.

Y líbranos del todo mal. 
Que nuestra vida muestre tu victoria sobre el mal y 
de todo lo que pretende apartarnos de ti. Amen.

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