lunes, 21 de febrero de 2011

Testimonio: Aprendiendo a seña o a leña

Autor. Donald Espinoza

Hola bendiciones hermanos, me llamo Donald Espinoza, actualmente tengo 24 años de edad, estudio la carrera de administración de empresas, tengo de conocer al Señor siete años y medio en un ministerio llamado Discípulos de Cristo, hoy el motivo de poder tener la garras de compartir mi testimonio. Fue el hecho que Dios quería moldearme para un propósito mejor en mi vida.

Como la mayoría saben, cuando empezamos a conocer a Dios, el nos enamora de una manera especial que nos hace reírnos como locos en la calle cuando pensamos en El. Después de ese tiempo, suelta a sus ovejas para que salgan a conocer el campo, esto lo hace con el propósito de ver nuestra fidelidad hacia a El. Y ahí es donde comienza nuestra verdadera batalla con el mundo como cristiano.

Mi aventura como cristiano en mi siete años y medio de servicio a Dios comenzó hace 2 años atrás empecé en a entrar en lo que muchos conocemos como “el desierto”. En el tiempo de servicio salía con una joven con la cual llevaba una relación de 4 años de noviazgo la cual se convertiría en mi prometida.

En ese lapso de tiempo que les hablo en que entre en el desierto, comencé a trabajar en una revista y ella en un restaurante, creíamos que eso iba a ser que nos uniéramos más y así lograr el sueño de casarnos, pero fue lo contrario, cuando tenía 6 meses en mi trabajo me despiden por motivos de presupuesto y mi prometida me pide un tiempo porque se siente presionada por su trabajo y universidad, yo comienzo a decaer en la depresión. Ya no oraba ni servía en mi ministerio.

Finalmente encuentro un trabajo de vendedor en una Liberia de prestigio, y ese tiempo mi prometida me llamaba diciéndome lo mucho que me amaba, yo comienzo a salir a hípicas y fiestas, y en una de tantas salidas miro a mi prometida con otro hombre, sentí que el mundo se desbarataba a mi alrededor, al cabo de un mes me despiden en mi empleo, me sentía como una basura que podías pisotear en cualquier momento.

Luego mi ex-novia me llama y me pide que regresemos, yola acepto creyendo que la podía perdonar pero estaba confundido, no se puede perdonar cuando no se conoce el verdadero perdón y no puedes amar cuando no hablas con aquel Dios que dio su único hijo por amor.

Después de ese transcurso de tiempo con mi novia todo era un tormento y más aun cuando no oraba, le pido que nos dejemos y ahí es cuando comienzo a hundirme mas, empiezo a tomar en mi cuarto, fumar y a caer en la masturbación, pensando que así podía relajarme y sentir paz, pero estaba equivocado. En semana santa me voy a reunirme con mis primos, para salir al mar, según yo para relajarme y pasar con la familia, un miércoles santo me tratan de matar un hombre con un puñal, me logro salvar mi tío y yo no lograba entender que Dios me estaba advirtiendo de una desgracia en mi vida, al día siguiente salgo con mis primos y amigos siguiendo en el bacanal y se ahoga uno de mis amigos que nos acompañaba, el tan solo tenía 21 años de edad, una vida por delante, fue tan desgarrador ese día que lo recuerdo como si fuera hoy, ver a su madre pidiendo a gritos por la vida de su hijo. 

Me marco tanto que no podía dormir seguía cayendo en la mentira del mundo masturbándome, para dormirme y fumándome para relajarme hasta que una noche en la que no conseguía dormir enciendo mi Tv y me sale un canal cristiano con una música de fondo que se llama “El final” de Lilly Godman, comienzo a llorar por lo que decía la letra, era Dios hablándome a mi vida. Al día siguiente llamo a una de mis mejores amigas cristianas y ella me dice que mi ministerio del cual me había alejado iba tener un retiro espiritual, accedo a ir para no sentirme más solo, llegando al retiro sentí que Dios tenía algo especial para mí, al solo ver el lema “Al Taller del Maestro” Dios sabia como estaba mi corazón, me llamo de las tinieblas a su luz, el tenia un propósito en mi vida.

En ese retiro comienzo a limpiarme y arrancar de mi vida todo lo que me alejaba de Él, mi noviazgo, mi depresión que me condujo al cigarro y al alcohol, al cabo de este retiro nueva criatura empecé a ser.

Hoy en día puedo sonreír a pesar de los problemas que puedo enfrentar en mi vida y sé que al llorar no estoy solo y Dios me acompaña, no necesito un noviazgo para sentirme bien porque entendí que Dios es todo lo que necesito para ser feliz y doy gracias a Dios por su fidelidad conmigo porque hoy en día le sirvo en mi ministerio y aconsejo a otros jóvenes como yo que no comentan mis errores y no hay día en el mundo que no recuerde que tan fiel es Dios con uno.

Recurso enviado por. Donald Espinoza
Managua, Nicaragua.

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1 comentarios:

Leonel Rezabala dijo...

que buen testimonio Dios es bueno...y misericordioso

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