miércoles, 21 de marzo de 2012

Devocional: El Ayuno un trampolín hacia la santidad

El Señor nos dice: “Sean santos como yo soy santo” 1era de Pedro 1, 16. Cuando hablamos de la Santidad con los jóvenes debemos recordarles que esta no es una condición solamente, sino una meta también, y que lo mas importante en nuestra vida es procurar que se dirija hacia ella, ya que como en toda competencia que corremos al final encontramos una recompensa, mejor incluso que la que cualquier persona podría darnos, porque esta recompensa proviene de Dios mismo.

Entonces mientras nos enfocamos en dirigirnos hacia esa meta de la Santidad, los mejor que podemos hacer, es buscar medios que nos ayuden a alcanzarla y hoy queremos compartirte que el ayuno es uno de ellos. ¿Por qué? 

El ayuno es una disciplina espiritual la cual consiste en abstenernos voluntariamente a algo que nos gusta, es renunciar a ingerir alimentos por un tiempo determinado con el fin de liberarse de los apegos carnales y así poner nuestro corazón completo a Dios.

El ayuno nos sirve para solidarizarnos con las personas que padecen hambre y a fortalecer nuestra visión de que es lo importante en seguir a Cristo, nos permite desechar esos pensamientos que perjudican nuestro caminar.

¿Qué dice la Biblia?

El ayuno que agrada a Dios es el que se hace de corazón sincero, en el cual entreguemos lo que más nos cuesta: El ayuno nos ayuda a estar preparados literalmente para cualquier cosa, nos produce el fruto del dominio propio, “todo me es permitido pero no todo me convine” 1 Corintios 10, 23. El atleta que se prepara para competir se abstiene, el joven que quiere perseverar fiel en su noviazgo se guarda, quizás no todos contamos con un gran dominio propio y la mejor manera de hacerlo es ayunando y orando porque no hay ayuno sin oración, cuando lo hagamos pidamos a Dios, para que nos de las fuerzas necesarias para soportar las tentaciones que se nos presenten siguiendo el ejemplo de Jesucristo cuando ayuno en el desierto y supero la tentación. Mateo 4, 1-11

El ayuno nos libera y rompe cadenas, Isaías 58, 1-11 nos enseña cual es el ayuno que agrada a Dios. El Señor es muy claro y severo al indicar que no tolera el ayuno que consiste solo de abstenerse de comer y no se asocia con la justicia y la solidaridad. Aquí nos invita a que seamos solidarios con aquel que más lo necesita. El no quiere que nos mortifiquemos, ni que seamos hipócritas haciendo ayuno y tratando mal a nuestros semejantes. En cambio cuando ayunemos, más debemos procurar llevarnos bien con nuestros amigos, compañeros de trabajo y familiares.

En Mateo 6, 16-18 nos habla de cómo debemos ayunar y nos dice que cuando lo hagamos, no andemos tristes pregonando que estamos ayunando al contrario que nadie lo note, solo nuestro Padre celestial que ve en lo secreto, y El que ve en lo secreto nos recompensara. Recordemos que podemos ayunar de muchas maneras no solo de alimentos y bebidas, sino entregando algo que verdaderamente nos cuesta mucho dejar; navegar en internet, facebook, videojuegos, las malas palabras, la música etc. Pero recordemos sea cual sea, no olvidemos asociarlos con la justicia y la solidaridad, en esos días procuremos practicar buenas obras que reflejen el verdadero amor de Jesucristo.

Ayúdanos a Crecer. Si deseas compartir tu testimonio, historias, mensajes o reflexiones para que sean publicadas en “El Mejor Compartir”, solo tienes que enviarla por correo a esta dirección: Comparte con nosotros

2 comentarios:

Gabriela dijo...

Muy buen aporte, especialmente ahora que estamos en cuarezma y nos preguntamos de que nos sirve ayunar.

Juegos religiosos dijo...

Yo tambien llegue aqui con esa pregunta, pensado el porque y me has quitado todas las dudas, gracias.

Publicar un comentario en la entrada

 

El Mejor Compartir. Copyright 2008 All Rights Reserved